martes, 10 de noviembre de 2009

La firma de la paz en Guatemala


El enfrentamiento armado en Guatemala se inició en la década de los sesenta, y se puede considerar como principal causa, entre otras, el cierre de los espacios políticos y de participación provocado por los gobiernos anticomunistas, despues de haber derrocado, con el apoyo de los Estados Unidos, al segundo gobierno de la revolución, presidido por Jacobo Arbenz Guzman. Este movimiento guerrillero tuvo entre sus principales fundadores a ex-oficiales del Ejército de Guatemala, quienes habían participado en un fallido levantamiento en contra del gobierno del General Miguel Ydígoras Fuentes.


Etapas del proceso de paz: un panorama

En el año 1.982, después de casi veinte años de enfrentamiento armado, se hace un primer intento por parte del gobierno militar del General Efraín José Rios Montt, para tratar de encontrar una salida negociada, la cual es rechazada por la guerrilla. Posteriormente, en el año de 1.983, se lleva a cabo un esfuerzo internacional, por parte de un

grupo de paises que fué conocido como el Grupo de Contadora, para ayudar a buscar la pacificación y la reconciliación de Centroamérica. En el año 1.987, los Presidentes de Centro América, decididos a lograr la paz, firmaron el Acuerdo de Esquipulas I y posteriormente Esquipulas II, en los cuales se establecieron mecanismos para alcanzar la pacificación y la reconciliación de Centroamérica por medios políticos.

En el año de 1.991, el gobierno de Guatemala decidió acudir a la mesa de negociaciones con la Unidad Revolucionaria Nacional de Guatemala (URNG), para lo cual se estableció una agenda a discutir. Esto fue resultado de la moderación de parte del presidente de la Comisión Nacional de Reconciliación y contaba con la participación de las Naciones Unidas como observador. Finalmente, después de más de cinco años de negociaciones, de dos cambios de gobierno y de modificaciones en los procedimientos de negociación, en

diciembre de 1.996 se firmó el acuerdo final de paz.

Esta fue una negociación de casi seis años, en la cual se discutió una agenda que básicamente contenía once temas que podían ser divididos en dos grupos: los temas sustantivos, que tenían que ver con la problemática de fondo del país, y los temas operativos, que trataban sobre la desactivación del enfrentamiento y la incorporación a la vida normal de los grupos alzados.

El proceso de negociación puede ser dividido en tres etapas distintas. En la primera etapa, que se puede caracterizar como el inicio y el rompimiento, se establecen las comisiones tanto del gobierno como de la URNG para participar en las discusiones. Estas comisiones se caracterizan por ser grupos relativamente grandes (más o menos 10 personas). La moderación fue ejercida por el presidente de la Comisión Nacional de Reconciliación, mientras que las Naciones Unidas participó como observador. Esta etapa duró aproximadamente dos años y los avances en la mesa de negociaciones fueron muy escasos. Las posiciones de ambas comisiones eran muy duras y había mucha resistencia y desconfianza entre ellas y en el proceso. Sin embargo, se creaba un ambiente en la cual poco a poco se comenzó a vislumbrar que en la mesa de negociaciones sería donde se terminaría el largo enfrentamiento armado interno. Terminó esta etapa con un virtual rompimiento al no lograr avances sobre el tema de los derechos humanos, y con la salida del gobierno del Presidente Jorge Serrano Elías.

La segunda etapa, desde 1.993 a 1.995, puede ser caracterizada como una de avance y alcance del punto de no regreso. Después de la resolución de la crisis política democrática del gobierno de Serrano el 6 de junio de 1.993, el nuevo gobierno presidido por Ramiro de León Carpio, nombró una nueva comisión y se hicieron nuevos acercamientos para reiniciar las negociaciones, lo cual se logra después de seis meses.

Se determina un nuevo esquema de la siguiente manera: las Naciones Unidas deja de ser observador y se le pide que se convierta en moderador del proceso. Se establece un Grupo de Paises Amigos del proceso, se le da participación a la sociedad civil por medio de la Asamblea de la Sociedad Civil y se fija una nueva calendarización. Este nuevo esquema, sumado a la situación política del país, permite hacer avances importantes en temas difíciles, se establece la Misión de Naciones Unidas para la Verificación de los Derechos Humanos en Guatemala (MINUGUA) y se discuten y aprueban cuatro temas. Esto hace que la negociación llegue a un punto donde ya no es posible dar marcha atrás, y la segunda fase termina practicamente con el cambio de gobierno en enero de 1.996.

La tercera fase se caracteriza como la finalización del proceso. Con el nuevo gobierno en el año de 1.996, se dan las condiciones adecuadas para el final de la negociación, se establece un clima de mayor confianza entre las partes. Las comisiones de ambos lados se reducen a cuatro miembros, lo cual hace a las discusiones mas ágiles y se confirma la voluntad de ambas partes de terminar lo más pronto posible sin que esto afecte el contenido de las mismas.

En en año de 1.996 se hacen avances importantísimos, los cuales permiten terminar la discusión de los temas y firmar el acuerdo final. El esquema que se utiliza en esta etapa es igual al utilizado en la segunda etapa.

La posición de las fuerzas armadas

El ejército de Guatemala se caracterizó durante los 36 años del enfrentamiento armado interno por ser una institución que supo adecuarse y responder a la situación imperante en los diferentes momentos; con el proceso de paz no fue la exepción. Aún con dificultades en su inicio, posteriormente fue una de las instituciones que más comprendió el proceso y también que más colaboró.

Previo a las negociaciones, en el año de 1.987, despues de la firma de Esquipulas I y Esquipulas II, el ejército empezó con mucha desconfianza a visualizar que la negociación podría ser una alternativa para terminar el enfrentamiento armado interno. Para ese entonces el ejército se encontraba discutiento internamente el rol que había desempeñado en los años anteriores con los gobiernos militares, y el rol que en apoyo del proceso democrático debería tener en estos años. Fué un proceso difícil con una oposición muy grande y con la disposición de continuar el enfrentamiento;

sólo el tiempo, las discusiones internas sobre el tema y las circunstancias políticas permitieron ir a la mesa de negociaciones.

Durante la negociación y a partir del año 1.991, cuando oficialmente y públicamente se inician las negociaciones, aunque en el ejército no había un consenso sobre el tema, sí se empezaba a marcar una tendencia favorable; sin embargo, conforme se fue avanzando en los temas y transcurriendo el tiempo, el balance se fue haciendo favorable hacia el proceso de negociación. Ya para los tres últimos años de la misma, un alto porcentaje de los miembros del ejército creían y apoyaban el proceso.

La implementación de los acuerdos

La discusión del rol de las fuerzas armadas en una sociedad democrática se llevó a cabo en la negociación como parte del tema "fortalecimiento del poder civil y función del ejército en una sociedad democrática." Basicamente se acordó lo siguiente:

  • Reformas a la Constitución en el artículo 244 sobre integración, organización, y funciones del ejército; el artículo 219 sobre tribunales militares; el artículo 246 sobre cargos y atribuciones del presidente en el ejército; y un agregado al artículo 186 sobre funciones del presidente.
  • Doctrina y sistema educativo del ejército.
  • Tamaño y recursos; reducción en efectivos y presupuesto.
  • Organismos de inteligencia.

Los acuerdos que se relacionan con el ejército fueron contemplados para que se implementaran en el año siguiente a la firma de paz (1.997). Al día de hoy, a mediados de 1.998, se puede decir que el cumplimiento ha sido satisfactorio. Se efectuó la reducción tanto de presupuesto como de efectivos, de tal forma que de aproximadamente 46.000 efectivos se redujo a 30.000 y 33% del presupuesto de 1.995 lo cual fue posible hacerlo en el tiempo contemplado. El cambio en las leyes internas que rígen al ejército no se ha podido efectuar porque por jerarquía primero deberán ser aprobadas las reformas a la constitución, para luego proceder a efectuarlas.

El redespliege de las fuerzas militares en el país es algo que se ha ido dando y que deberá de continuar; al momento (1.998) ya fueron cerradas cinco zonas militares en el interior del país, pero es un proceso que deberá continuar juntamente con la reorganización. Los cambios en el área de inteligencia fueron recalendarizados, a efecto de que se aprueben las leyes respectivas a la vez que se capacita personal.

Experiencias útiles al caso de Colombia

Existen numerosas diferencias entre los casos de Colombia y Guatemala que podrían reducir la efectividad del modelo. Estas incluyen diferencias en el tamaño del territorio nacional, el número de habitantes, la complejidad y el número de actores involucrados, recursos nacionales, el origen del conflicto, y por supuesto, el narcotráfico como fuente de recursos para la guerrilla. Pero asimismo existen una serie de similitudes que le dan a su vez validez al modelo. Hay que tener en mente que en Guatemala muchos mantuvieron que nuestro caso fue único, que la experiencia de El Salvador y sus fuerzas armadas presentaron un punto de referencia de uso constante.

Las similaridades entre Guatemala y Colombia incluyen los siguientes:

  • El cansancio de la población después de largos años de enfrentamiento armado con la pérdida de innumerables vidas, en su mayoría de la población civil, que se ha visto en medio de esta situación y de alguna forma obligada a colaborar con alguna de las partes en conflicto.
  • El interés de la comunidad internacional manifestada atravez de los organismos internacionales o por diferentes países como de organizaciones no gubernamentales de colaborar en la solución del enfrentamiento armado interno por métodos pacíficos. Estos actores fueron muy efectivos en el caso de Guatemala y creo lo seguirán siendo en el caso de Colombia para arbitraje, moderación u observación del proceso así como para acompañar la negociación.

De estas similaridades, se pueden sacar las siguientes lecciones para Colombia:

Hay una distinción entre las vías formales e informales de comunicación entre las partes. En el caso de Guatemala, cuando las negociaciones formales se estancaban sobre temas difíciles, encontramos útil buscar otros canales para hacer contacto aparte de los formales en la mesa de negociación. Por ejemplo, varios de los oficiales militares nos reunimos informalmente con algunos de los representantes de la URNG, completamente afuera de la estructura del diálogo formal. De esta manera llegamos a conocernos mejor y así entender el punto de vista de nuestros opuestos.

La visión de las fuerzas armadas del diálogo de paz es algo importante para considerar. En Guatemala, la posición de las fuerzas armadas cambió a través del tiempo, desde una casi total oposición al proceso de paz hasta una posición clara durante los dos últimos años de la negociación que estas proporcionaban la mejor manera de acabar con el conflicto armado interno. Mientras era el presidente quien hizo la decision política de abrir las negociaciones con la guerrilla y mientras no todos en el ejército estaban convencidos que ésta era la manera adecuada para alcanzar la paz, las fuerzas armadas apoyaron la decisión del presidente y últimamente llegó a ser la institución gubernamental que más apoyaba el proceso. Llegó a ser entendido que Guatemala en tiempo de paz tendría un ambiente que significaría cambios en el rol de las fuerzas armadas y estos cambios tendrían que ser aceptados. En vez de dudas, temores, y sospechas del proceso de paz, llegamos a ver al proceso con un cierto optimismo; llegamos a reconocer que aceptar ciertos cambios sería mejor que continuar el enfrentamiento armado.

Así, el proceso de diálogo interno de las fuerzas armadas fue clave. Tener un representante en la Comisión de Paz del gobierno fue clave, tal como lo fue mantener contacto directo entre la mesa de negociaciones y aquellos soldados y oficiales desplegados en las zonas más remotas del país. Un gurpo de oficiales no directamente participando en las negociaciones formaron una Comisión de Apoyo, que analizó los temas de defensa y seguridad bajo negociación, proporcionando observaciones y recomendaciones, transmitiendo información a los integrantes de las fuerzas armadas. Esta comisión asistió en asegurar que mediante reuniones y discusiones internas, el proceso de paz se entendiera y dialogara internamente. Adicionalmente, después de cada ronda de negociaciones, me aseguré que el Ministro de Defensa, el Jefe del Estado Mayor, y otros oficiales estuvieran completamente informados sobre lo que había sucedido. Estas vías de comunicación resultaron ser cruciales al éxito del proceso.

Conclusión

El proceso fue largo, con muchas dificultades, en varias ocasiones se llegó a un estancamiento total y sólo el apoyo de la comunidad internacional, del rechazo de los guatemaltecos a seguir en un enfrentamiento armado y la voluntad de las partes de no abandonar la mesa de negociaciones hicieron posible la firma del acuerdo de paz. Ultimamente, el proceso produjo una situación en la cual nadie perdió y todas las instituciones y los sectores creyeron haber ganado. Han habido cambios significativos y estos continúan. El proceso de paz ha creado un ambiente en el cual todos los guatemaltecos podemos discutir y buscarle soluciones a nuestros problemas, para que juntos podamos construir un mejor país.

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